martes, 5 de abril de 2016



El mundo es tan enorme...

Un camino de muchos caminos, pensó. Una encrucijada continua. Y en cada uno de los caminos, montones de ramas, como las dendritas de una gran neurona.

Los "por si", los "¿y si?", los "tal vez", los "nunca"... Una maraña, una auténtica maraña. Monstruosa.

Todo lo que podía pensar era que el mundo era demasiado grande, y ella demasiado pequeña. Ese pensamiento fijo, que no la abandonaba y le pellizcaba las entradas y le nublaba la vista...

Entonces, en una fracción de segundo, ocurrió. Cerró los ojos. Respiró.

Una suave brisa comenzó a acariciar su espalda y poco a poco, se hizo más intensa... La empujaba, revolvía su pelo, llevándolo hacia la nariz para hacerle cosquillas.

Lo sintió.

Ya está, puedo seguir.

Y dejó que el viento la empujara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario